Entre las muchas aportaciones que Ronda ha hecho a la cultura e identidad andaluza, se encuentra como una de sus grandes contribuciones los cantes rondeños que proporcionó al Flamenco.
Es por ello que, en cada edición de Ronda Romántica, se hace obligatorio la organización de este Festival, que lleva por título un homenaje a nuestros cantes, para que los artistas presentes nos muestren alguno de ellos.
Y para esta ocasión contaremos en la noche del viernes, 29 de mayo, en el inigualable escenario de los Balcones del Tajo, a partir de las 22,30 h. con el cante de Manuel Cribaño, NIÑO DE PEÑAFLOR, acompañado por la guitarra de ISMAEL RUEDA. Se trata de un reconocidísimo cantaor flamenco y de copla, especializado en cantes viejos, saetas y fandangos, con un singular timbre de voz que evoca épocas añejas del flamenco.
Ya para el sábado, 30 de mayo, se subirán al incomparable escenario IVÁN CHASQUÍO, que tendrá como acompañante al toque de la sonanta a JAVIER DE SANTA MARÍA. Chasquío es una de las figuras jóvenes más prometedoras del flamenco, cantaor largo que domina una amplia variedad de palos flamencos, al que su juventud no le ha impedido obtener importantes premios, entre ellos el Concurso Aniya la Gitana de Ronda. Y como plato fuerte de nuestro Encuentro Flamenco, a continuación de Chasquío, ocupará el escenario de los Balcones del Tajo ANTONIO REYES, junto a su hijo el guitarrista NONO REYES. Sin duda Antonio Reyes Montoya es uno de los grandes referentes del cante actual, heredero de una importante estirpe gitana, de voz pura y elegante, admirado por su estilo dulce y aterciopelado que acaricia el alma, con un profundo respeto al flamenco clásico, al que aporta un personalísimo sello y una técnica impecable.
El toreo y el flamenco forman parte de nuestra cultura andaluza, y Ronda tiene mucho que ver en ello, como se sabe. Y Ronda es el origen de ese flamenco ternario (protoflamenco, proveniente del folklore popular) que después evolucionó al extenderse por otros lugares de Andalucía, con dos ramas podríamos decir claramente diferenciadas, que forman parte del núcleo fundacional del flamenco: una más alegre y de mayor musicalidad que brota de la rondeña primitiva, entre las que se encuentra el fandango nuevo o rondeña; y otra más minoritaria y jonda, en la baja-Andalucía, en el eje Ronda-Cádiz, como la caña, el polo, la soleá, la serrana, la liviana, etc…, en los que tanto Tobalo y la Andonda, ambos rondeños, tuvieron un gran protagonismo.
Y es precisamente la Real Feria de Mayo de Ronda, que data de 1505, la gran festividad andaluza durante siglos, y que recreamos en RONDA ROMÁNTICA, la que juega un papel trascendental, como gran impulsora del flamenco primitivo, al ser el centro comercial donde todos arribaban, y lógicamente tomaban sus tendencias en la moda, en la fiesta y, por supuesto, en la música y el baile.
